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Tecnologías de desarrollo web: una importante decisión
1 sep
La gran mayoría de batallas de las que hemos sido testigos alrededor de la tecnología buscaban que el ganador tuviera un camino mucho más despejado a la hora de poder llevar a todos los consumidores a su terreno. Además en la mayoría de los casos, éstas estaban alejadas de los usuarios reales y estaban más en el terreno de las marcas comerciales y sus objetivos de colocar sus productos en todos los lugares posibles, pienso en el formato Beta y VHS de vídeo o en los diferentes sistemas de BluRay.
Más allá de cuestiones relativas a si uno es mejor, otro es más barato o quien tiene más cuota de penetración, la batalla entre fabricantes o tecnologías poco motivaba a los usuarios a decantarse por un sistema u otro. Al final, en este caso concreto, todo se reduce a ver una película en casa.
Estos días se está hablando, y mucho, de otro debate muy similar: la del nuevo lenguaje HTML5 contra la tecnología Flash.
La llegada del dispositivo iPad y las declaraciones realizadas por su fabricante, Apple, así como la posición que han tomado diferentes actores (fabricantes de hardware, empresas de software, desarrolladores, etc.) ha hecho que trascienda de su entorno más techie y pase a ser casi una cuestión que se puede oír en cualquier foro.
En realidad se trata de algo mucho más serio, se trata de sentar las bases sobre cómo avanzará y será el futuro desarrollo de los nuevos dispositivos para consumir contenidos digitales y qué aplicaciones podrán gestionar.
La diversidad de soportes (tablets, Net PCs, GPS, TVs, reproductores de vídeo portátiles, pantallas interactivas, etc.) obliga a que todos los puedan ser contenidos vistos en cualquier dispositivo de forma transparente para el usuario, sin necesidad de transformaciones o adaptaciones que no hagan sino añadir más dificultades a los desarrolladores.
Si observamos como ha sido la evolución en este sentido, llegamos a la conclusión que el uso de tecnologías reconocidas como estándares ha hecho que cualquier fabricante y que cualquier desarrollador haya podido conocerla con todo detalle, utilizarla y distribuir su resultado final sin ningún problema. Ya, en su momento, se vivió la conocida como “guerra de los navegadores” en donde había websites que su visualización no era correcta dependiendo del tipo de navegador utilizado.
La “batalla” que se vive en la actualidad sobre la idoneidad de tecnologías propietarias -como Flash- pone en cuestión el dejar en manos de fabricantes -y sus condiciones de uso- qué determinados contenidos no puedan estar disponibles en algunos dispositivos o en algunos formatos, algo que cada vez el usuario final valora más, y por lo que no está dispuesto a pasar.
Pensemos en YouTube por ejemplo. Hasta ahora todos sus vídeos, que son millones, se ofrecían en un formato basado en tecnología Flash, por lo que obligaba a que cualquier navegador tuviera el plugin necesario para ver estos vídeos. Si bien la penetración de navegadores con este plugin es ya de un 99%, hay fabricantes y desarrolladores que cuestionan el acierto de este formato, cuando hay alternativas de sobra reconocidas y que son un estándar dentro de la industria (H.264), de forma que no obligan a instalar ningún plugin ni programa especial previo a ver este contenido.
En este caso, el éxito de ambas tecnologías es encontrar su espacio y crecer todo lo posible en él, aportando sus mejores cualidades a los desarrolladores. Cada uno de ellos debe de reconocer cuales son sus fortalezas y construir su visibilidad desde ahí. No se me ocurre una tecnología mejor que Flash para desarrollar sitios como “Have a Camper Day”, sin duda toda una experiencia para el usuario; y por otro lado, no creo que haya mejor tecnología como HTML5 para desarrollar aplicaciones web como Gmail, en donde la funcionalidad y rapidez de uso es clave.
Por eso, la adopción de una tecnología u otra a la hora de abordar un desarrollo web es algo que merece la suficiente atención como para hacerlo estudiando y reflexionando sobre el impacto que puede tener en cualquier escenario.
Es posible que hace unos años todo fuera más sencillo, había muchas menos tecnologías y menos soportes. Ahora, las posibilidades se multiplican, pero no por ello se debe caer en la solución más fácil o simple, sino que es necesario enfrentarse a las preguntas realmente importantes: ¿Qué tipo de usuario accederá a este contenido?, ¿en qué soporte?, ¿qué tipo de contenido será?, ¿cuáles son los objetivos de esa aplicación web?.
La decisión sobre qué tecnología utilizar vendrá sola, después de habernos hecho preguntas como estas. Y sobre todo habrá sido una decisión meditada, y no condicionada por normas, acuerdos o modas pasajeras.
Esteban Trigos
Director de Investigación e Innovación en Marketing en DoubleYou
